Ahorro para el retiro
Introducción
Todos pensamos en el futuro
constantemente, pero ¿qué tan a largo plazo pensamos? Comúnmente hacemos planes
para el fin de semana próximo, para las próximas vacaciones y hasta para dentro
de uno o dos años cuando pensamos en casarnos, tener hijos o comprar una casa.
Muchas veces, es para esas cosas para las que nos ponemos a ahorrar; muchas
otras, gastamos el dinero que recibimos por el fondo de ahorro del trabajo o el
aguinaldo. Eso está muy bien, pero, son pocas las personas que se ponen a
pensar qué harán cuando sean mayores y ya no puedan trabajar.
El retiro es una etapa que
suena lejana para la mayoría de la gente, por lo que el ahorro para este fin no
entra en sus prioridades, sin embargo si se quiere mantener un estilo de vida
adecuado se debe empezar a planear con mucha anticipación. En México, por
desgracia existe una pobre cultura del ahorro, por lo que la edad promedio en
la que se empieza a reservar una parte de los ingresos para un posible retiro
es a los 31 años, de acuerdo a encuestas realizadas por instituciones
bancarias.
Para muchos, ahorrar es un
dolor de cabeza ya que entre gastos personales, servicios y tarjetas de crédito
se va poco a poco el salario y también la capacidad de ahorro pero se tiene que
hacer un esfuerzo y forzarse para tener un fondo de emergencia, sin embargo, ahorrar
después de los 30 años tiene graves implicaciones pues la cantidad que se puede
acumular al final de la vida productiva ya no es suficiente para emprender
todos los proyectos personales que alguna vez se planearon.
Análisis financieros
concluyen que los mexicanos realizan los gastos más fuertes de su vida entre
los 22 y 30 años ya que muchos de ellos se casan, compran un automóvil o casa y
terminan sus estudios universitarios o de posgrado. Por ello, entre más joven
se inicie el ahorro para el retiro éste será más redituable. La principal razón
es que al comenzar la vida laboral generalmente los trabajadores no tienen que
cumplir con obligaciones relativas a la manutención familiar y sus compromisos
financieros son menores, así que su aportación a una pensión puede ser mayor. Sin
embargo, como ya se mencionó hay quienes desde que comienzan a trabajar reciben
un sueldo bajo y tienen que pagar préstamos o destinan la mayor parte de su
dinero a las cuentas del hogar. En este escenario es difícil que se le dé
prioridad al retiro, pero ahorrar de forma regular aunque sea una cantidad
pequeña puede dar grandes beneficios en el largo plazo.
¿Qué son las Afores?
Objetivos
de las Afores
- Promover un sistema de pensiones justo,
equitativo y viable financieramente.
- Preservar los derechos adquiridos por
los trabajadores que empezaron a cotizar antes de la reforma de 1997.
- Promover la participación activa del
trabajador, asegurando la plena propiedad y el control sobre sus ahorros y
permitiendo la libre elección de la Afore que administre los recursos de
su cuenta individual.
- Asegurar la administración transparente
de los recursos de los trabajadores.
Las principales funciones de
una Afore son:
- Abrir, administrar y operar cuentas individuales
- Invertir de la mejor manera los fondos para el retiro de los trabajadores
- Proporcional material informativo sobre el Sistema de Ahorro para el Retiro.
- Contar con unidades especializadas de atención al público
- Proporcionar por lo menos 3 estados de cuenta al año
¿Qué es una cuenta individual de ahorro para el retiro?
Es la cuenta que un
trabajador tiene en una Afore. En ella se depositan los recursos que le
permitirán tener una pensión cuando concluya su vida laboral. Debido a que la pensión
dependerá del monto que se haya ahorrado, adicionalmente se permiten realizar
aportaciones voluntarias a la cuenta individual. De esta manera se estará
incrementando el patrimonio y el monto que se recibirá al momento del retiro.
En caso de que el trabajador
interrumpa su cotización al IMSS, la Afore seguirá administrando e invirtiendo
los recursos de su cuenta individual, es decir, el ahorro que haya acumulado
seguirá ganando rendimientos.
En el caso de los trabajadores independientes, éstos también
pueden tener una cuenta individual de ahorro para el retiro en una Afore. Su
ahorro se invertirá y cuidará con el mismo esmero y profesionalismo que el de
los trabajadores afiliados a algún instituto de seguridad social. La única
diferencia será que en este caso, sólo el trabajador hará las aportaciones.
De manera general, el dinero
acumulado en la cuenta personal administrada por la AFORE es el resultado de
una serie de aportaciones obligatorias tripartitas porque son resultado de tres
depósitos distintos:
1. Los que hace el
trabajador,
2. Los que hace el patrón y
3. Los que hace el gobierno
federal.
Estas tres aportaciones en conjunto representa
el 6.5 % del salario base de cotización
(SBC) de los trabajadores. Dicha aportación es tripartita y se integra de la
siguiente forma; el trabajador aporta el 1.125% del SBC; el patrón aporta el
5.150%; y el Estado el 0.225%.
A partir de mayo de 2009, la cuota social se
incrementó en promedio 17% para aquellos trabajadores con SBC entre 1 y 15
salarios mínimos. Por el contrario, la cuota social se eliminó para los
trabajadores con SBC superior a 15 S.M. Para los trabajadores en el rango de
salario de 1 a 15 S.M., la cuota social asciende en promedio al 1.35% del
salario de cotización, es decir 17% de la aportación, y elevando ésta al 7.85%
del SBC en promedio.
¿Cómo está conformada la cuenta personal?
Los ahorros en su cuenta
individual están integrados por cuatro subcuentas:
Subcuenta
de Retiro Cesantía en Edad Avanzada y Vejez. Aquí se registran
las aportaciones tripartitas mencionadas anteriormente, las aportaciones son
bimestrales y se realizaran de acuerdo a las proporciones por cada día
cotizado.
Subcuenta
de Vivienda. Aquí se registran las aportaciones
obligatorias que el trabajador puede utilizar para la obtención de una
vivienda.
Subcuenta
de Aportaciones Voluntarias. Aportaciones realizadas por
el trabajador y/o por su patrón, con el objetivo de que se incremente su cuenta
individual.
Subcuenta
de Aportaciones Complementarias. Tanto el trabajador como su patrón pueden aportar
recursos que el dueño de la cuenta individual sólo podrá retirar al momento en
que adquiera el derecho a disponer de dichas aportaciones, ya sea para
complementar los recursos destinados al pago de su pensión o bien, para
recibirlas en una sola exhibición.
Aportaciones voluntarias
Para aumentar el ahorro y,
en consecuencia lo que se recibirá cuando llegue el momento de la jubilación,
es importante que se realicen aportaciones voluntarias, pues además este
mecanismo cuenta con beneficios fiscales.
Los beneficios de ahorrar de
forma voluntaria en la cuenta individual de AFORE dependen del objetivo que se
tengan. Existen tres tipos de ahorro, los cuales se clasifican por el tiempo en
que se deja guardado el dinero que es depositado a través de aportaciones:
1. Aportaciones Voluntarias
(AV)
2. Aportaciones de Largo
Plazo (ALP)
3. Aportaciones
Complementarias del Retiro (ACR)
El ahorro voluntario, en
cualquiera de sus modalidades, ofrece rendimientos competitivos frente a otros
instrumentos financieros. Además, es flexible porque no requiere de montos
mínimos o máximos y se puede elegir el plazo de acuerdo a la necesidad de
ahorro que se tenga.
El siguiente cuadro muestra
un resumen sobre las distintas aportaciones voluntarias, así como sus
beneficios:
Conclusiones
1. Debes conocer tus
necesidades para el retiro. Los expertos estiman que
necesitarás un 70% de los ingresos de tu último empleo para mantener el nivel
de vida cuando dejes de trabajar.
2. Como en cualquier
planeación financiera tener un presupuesto es fundamental
para saber cuánto podemos ahorrar y dónde es posible disminuir gastos.
Considera ahorrar entre 10 y 15% de tu ingreso disponible una vez que hayas
pagado tus gastos fijos, incluyendo deudas, recomienda el experto en finanzas
personales Salvador Tamayo.
3. Dicen que el hábito hace
al monje, así que será necesario que te acostumbres a
ahorrar, al principio la cantidad puede ser pequeña, pero la ganancia radica en
asumir un compromiso y cumplirlo, ya que cuando tengas el hábito del ahorro
gradualmente puedes aumentar tus aportaciones.
4. Si la empresa donde
trabajas ofrece un plan de retiro, aprovéchalo.
Con la pérdida de poder
adquisitivo a causa de la crisis y el alza en impuestos aportar
una cantidad de tu salario a este rubro puede parecer una locura, pero no
aprovechar esta oportunidad podría tener un impacto muy grande sobre tu ahorro
para la vejez.
5. Cuando establezcas tus
prioridades financieras,
evalúa cuidadosamente los pros y contras. Por ejemplo,
supongamos que tratas de decidir entre pagar tus préstamos o poner el dinero en
ahorros e inversiones. Si tienes préstamos con una tasa de interés baja, puedes
ganar más al dar prioridad al ahorro; pero si adeudas a tarjetas de crédito, lo
más conveniente es liquidar los compromisos financieros y después concentrarte
en la inversión. Toma tus precauciones, si continúas aplazando hasta pagar
todas tus deudas, quizá nunca empieces a ahorrar el dinero que necesitas para
retirarte.
6. No toques tu ahorro para
el retiro, ya que con esto perderás capital e interesas,
además de algunos beneficios fiscales en el caso de las Afores.
7. Considera los principios
básicos de las inversiones. La forma de ahorrar puede
ser tan importante como la cantidad. La inflación y los tipos de inversiones
juegan papeles fundamentales en el monto que tendrás al retirarte, por lo que
es necesario que conozcas cómo se invierte tu plan de pensión o de ahorros.
8. La información es
importante, por lo que siempre debes estar bien
enterado del comportamiento de tu fondo de pensión, ya sea que lo administres
tú o lo haga un profesional. Prepárate a través de las consultas con tu asesor
financiero o mediante la información disponible en libros y publicaciones
especializadas.
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